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un estudio sobre adán coprovich

cultura del palimpsesto

cultura del palimpsesto

Todo aquí es palimpsesto,
pasión del palimpsesto:

a la deriva,
                        borrar lo poco hecho,
empezar de la nada,
afirmar la deriva,
mirarse entre la nada acrecentada,
velar lo venenoso,
matar lo saludable,
escribir delirantes historias para náufragos.

Cuidado:
no se pierde sin castigo el pasado,
no se pisa en el aire. (1)


(1) Poema de Ida Vitale.

hijos de los hijos de la ira

hijos de los hijos de la ira

"Hijos de la bonanza" nos llamaban:
los que no conocieron ni hambruna
ni las agudas larvas de estridencia
chillando en el oído por las bombas.
Y cuando nuestras piernas tan delgadas
caían y sangraban porque el parque
era de un hormigón armado y frío,
se quedaban callados, observando
nuestro llanto con un gesto de sorna.

Debíamos vivir y dar las gracias
por la ocre rozadura en la garganta
que provocaba el aire al refugiarse.
Agradecer las flechas de las nubes
y que un fango lechoso a nuestros pies
-en un último gesto agonizante-
le mordiera las botas al progreso.
¿Y cómo agradecerles la alegría?
La risa provocada por los hombres
inocentes del mar
cuando se encaminan hacia el río
dispuestos a bañarse entre excrementos.

También estaba el tedio
de tener que explicarles a los niños
palabras como pueblo indio, oso
pardo, ballena azul o lince ibérico.
Pero esto eran minucias, sacrificios
en nada comparables con el sufrido
por aquellos que ahora nos decían
"hijos de nuestra sangre", tan severos.

Aunque a veces, es cierto, no era fácil,
simplemente intentamos ir viviendo.
Haciendo caso omiso al comezón,
al vacío que moraba en nosotros,
hijos de la bonanza;
los hijos de los hijos de la ira,
herederos de todos los despojos. (1)

(1) Poema de Ben Clark, Patafísico y Mallarmé-Felación de Frambuesa. Para Coprovich el poemario Los hijos de los hijos de la ira tiene un admirable timbre de voz generacional, un acierto temático. Para mí Ben Clark es el nuevo Ángel González, con todo lo bueno de aquél (sencillez, profundidad y sobre todo sinceridad) y lo malo de ser una imitación. Sin embargo es uno de los poetas jóvenes que me cae mejor, seguramente Ben cae bien a todo el mundo, y por eso incluyo una entrevista. Y aunque sé que ha llovido mucho desde entonces, no puedo dejar pasar la oportunidad de recordar su intervención en el Campeonato de Poetas Pesados: actividad dadaísta de combates reales entre poetas reales; que hubiera hecho las delicias del clásico poeta-boxeador, Arthur Cravan. Pues, como dijo éste, la gloria es un escándalo.


 

don carnal

don carnal

Recobre el alma la siesta y olvide el sueño cabruno contemplando cómo se pasa la fiesta, cómo se viene el ayuno tan callando; cuán presto se va el humor, cómo después de enterrado da que hablar, cómo el precio del amor de cualquier beso olvidado es recordar.

Y pues vemos cómo el cura llama a todos los confesos al rosario, si juzgamos sin censura daremos con nuestros huesos en osario.
No se engañe nadie, eh, pensando que iba a durar muchos días, más que duró lo que fue pues el tiempo ha de ordenar las alegrías.
Nuestras vidas son los bares que no venden garrafón, que es el morir, allí van los escolares derechos al botellón a consumir; allí, los hombres adultos, allí los otros medianos y menores; en la calle no hay indultos para jóvenes, señoras y señores.
Dejo aquí las restricciones de la cuaresma empezada y vuelvo a la encrucijada del tiempo y sus estaciones.
Y al amor doy aposento pues es fecha de placer y caridad, a pesar de que ese cuento de quererte más que ayer sea verdad.


Febrero es mes de conquista, para al otro algunas cosas regalar, mas cumple ser consumista y comprar joyas y rosas para amar. Pues dicen que amor sin dones, en términos de mercado, no es amor. Y menos si no hay condones y bombones empapados de licor.
Y así, metidos en danza con amor en la mirada y oraciones, declaramos nuestra panza, de jamón muy bien cuidada, en vacaciones.
Y a pesar de lo que opinen los pastores del partido popular y el sermón que dictaminen los prelados del infierno en el altar, el humano que esto cuenta, que es al punto buen devoto de Carnal, no pondrá su alma en venta ni a la prédica ni al voto electoral.
¿Qué se fueron de los sabios disfrazados y comparsas de estos días? ¿Quién se pinta ahora los labios y la cara con las farsas más impías? Preparad el monedero, enemigos del placer y la oración, y gastad vuestro dinero con fe ciega y devoción. (1)

 

(1) Poema de Raúl Vacas, un admirable poeta que es además un activista poético, de los más fértiles e interesantes de nuestra actualidad patria. Recomiendo pasearse por su blog.

libro-objeto (parte I)

libro-objeto (parte I)

Empecemos por una característica habitual del libro-objeto: su alto coste suele significar editar sin editores, esto es, recursos cero. No creemos que  la falta de recursos sea un impedimento a la hora de llevar a cabo producciones cuidadas con un índice de calidad más que aceptable, asegura Pix Editorial, famosa iniciativa que Abel Figueras popularizó, y que Coprovich citaba a menudo, gracias a exquisiteces como  De usar y tirar (20 poemillas de amor). Hace años agotó la primera tirada limitada de 102 ejemplares de una edición absolutamente manual: Evito encargar el manipulado, que es lo más caro. Sólo me imprimen el troquel (basado en el célebre librillo de la popular marca de papeles de fumar Smoking). Una amiga me deja la guillotina y corto, doblo los poemas y los monto dentro del librillo, comenta Abel, que acude para abaratar costes a compañeros de piso y a su madre, después de la cena y durante la película. Así es una editorial de tiempos libres.


Pix Editorial empezó en 1996 como un lugar en el que desarrollar las ideas de su creador y pronto acabó editando a otros autores con proyectos olvidados en cajones. Como el mismo Abel dice: Son más años que producciones, de ahí lo de “microeditorial con microactividad”. Claro, una premisa imprescindible más: no hay prisas. Xavi Domènech, dueño de la librería barcelonesa Arkham, lo resume: La acogida es muy buena, porque ahora nos privamos con el objeto. A la gente le encanta y son baratos; y como regalo son ideales. Ése fue el tirón de los Micropoemas de Ajo, del que Eduardo Jiwnani y Rakel Mendiola, creadores de la editorial de poesía La Luz Roja, ya han vendido más de 2.500 ejemplares. Sin la colaboración de libreros como Pepe Olona, de Arrebato Libros, o Xavi o Ingrid y Lilo de Panta Rhei, estos proyectos imposibles no tendrían mercado.

Quizás el experimento de libro-objeto más conocido últimamente se lo debamos a unos viejos conocidos de Coprovich: Diego y Aïda hacen La Pluma Eléctri*K, idea que combina el hecho artístico con el editorial. La publicación lleva relatos de Diego y un diseño con un poquito de cada uno de ellos. Por ejemplo, cuenta Aïda: Me emborraché, e incluimos las facturas de la ambulancia de aquella noche. Trabajan con el reciclaje de materiales (como la chaquetilla de punto de la abuela para cubrir uno de ellos).

A continuación presentamos otras conocidas iniciativas:

Ana Lóbez.

 

Revista experimental y de creación artística y literaria La Más Bella. Caso aparte merece su máquina expendedora automática sin chocolatinas ni patatas fritas: La Bella Matic, que vende proyectos editoriales imposibles y se salta todas las trabas de distribución.

Aquí está Lalata, publicación de edición limitada en una lata de conservas con contenido de objetos artísticos únicos.

un poema invisible

un poema invisible

¿Qué es un poema invisible?

Un poema invisible es un poema como cualquier otro pero se diferencia del resto en que no se ve. Ha sido escrito, está allí. Pero no se ve. Un poema invisible se escribe de la misma forma que un poema visible pero luego sus letras son borradas, conservando el espacio que ocupan y los signos de puntuación y acentuación que lleva cada palabra originalmente. La invisibilidad confiere a la poesía la mayor libertad de expresión nunca antes conocida y derriba las barreras lingüïsticas que la escritura de los distintos lugares del mundo han levantado con sus distintos idiomas. No es necesariamente silencio, es más bien lectura intuitiva y única para cada lector. Un poema invisible convierte al que lo lee con sensibilidad e intención en un poeta, en un escritor invisible, único en el mundo. Y en cuanto a la pregunta de si hay un poema invisible en esta página, he de responder que no. Que en todo el libro sólo hay tres poemas invisibles y que en cuanto los veáis, los veréis.

 

________________________

 

                                                  ,

                                        ,         ,         ,           .

¡            !

¿                                                                           ?

                   .

 

                                                     ;

                                    ,                               .

                                         ...

                            ,

                               ,

                                           ,

                           .

                                                                  . (1)

 

(1) Poema invisible de Peru Saizprez, poeta que también se prodiga en otros ámbitos, como poesía oral y perfopoesía. Coprovich le vio a menudo en los actos del librero y editor Pepe Olona.

 

¿Qué hacer con el caos?

¿Qué hacer con el caos?

La Creación es una ordenación, una salida del líquido amniótico, indiferenciado y amnésico, de la nada. La labor de un creador es también ordenar el caos (su caos interior y el caos exterior) formando una obra, que por su misma formación tendrá siempre una forma, es decir, un orden; y el caos será superado, aunque no abolido, y de este modo el caos primordial de la realidad (véase la Teoría del Caos, tan aplaudida por los posmodernos) estará preparado para ser colegido y absorbido.


Partamos de la afirmación metodológica de Lévi-Strauss (1): Toda clasificación es superior al caos. Mediante la representación cognitiva de un orden necesario para la conformación de un poemario (2), el creador se sitúa de pleno en la frontera de la creación: deja de ser emisor ex nihilo, pero no es aún receptor. Baila entre dos aguas.
Pero, en principio, suponemos que ordenar es necesario. Tyler, otro antropólogo, decía que clasificamos porque vivimos en un mundo que sería intolerable si nada fuera lo mismo. Un juicio perfectamente aceptable, que no quita un ápice de verdad a su reverso: si todo fuera lo mismo, el poemario también sería intolerable. Intolerable porque el poemario, por la necesaria fijación que es su naturaleza, estaría imponiendo un orden desmotivado pero siempre significante. Pero sobre todo porque un conjunto de poemas sin una ordenación motivada no es un poemario, sino que es un conjunto de poemas, una simple agrupación que puede ser hecha por muy lícitas razones extrapoéticas (datación o temática, por ejemplo). Por lo tanto, el poemario no sería ya “un mundo”, como lo definimos anteriormente, porque no tendría límites. Límites poéticos, se entiende. No sería una realidad cerrada, acabada, como un mundo (aunque este mundo esté en órbita, pertenezca a una galaxia, etcétera). No tendría entidad. No tendría unidad poemática.

 
Recuerden que no hablamos de la calidad de los poemas, de las mónadas, sino de la configuración de éstas como poemario. No sería lo que Coprovich entendía como obra-de-arte-total. René Char decía que los poemas son incorruptibles trozos de existencia que lanzamos a las fauces repugnantes de la muerte, pero lo bastante alto para que, rebotando en ellos, caigan en el mundo nominador de la unidad. Coprovich decía algo parecido, cuando entiende los poemas como “teselas”, que se unen, clarifican y necesitan entre sí como un organismo englutativo y esclarecedor de una unidad de sentido. Esa unidad de sentido que compone la “idea” del poemario: esto es, el motor de la búsqueda, su primer paso y también, por supuesto, la búsqueda misma, que finalmente es lo único que queda.
Llegados a este punto casi huelga decir cómo se ordenará el caos de los poemarios. ¡Se ordenarán siguiendo las mismas leyes que ordenaron el caos de los poemas! Por eso con los poemas escritos el proceso creativo aún no ha acabado. El orden es significante. Ninguna manifestación cultural es menos inocente que la ramera del arte (3). Por eso, parafraseando a Sthendal, diremos que hay que plantar de una vez todo el bosque. Porque el ímpetu de cada verso y el arrojo de su ordenación salen de la misma carne. La misma voluntad que se hace cuerpo.

  (1) En parte como homenaje personal, ante su muerte reciente, porque el estudio sobre los universales antropológicos de Lévi-Strauss ha sido para mí de gran interés, aplicándolo al terreno de la poesía.
  (2)  Volveremos sobre esta idea de “poemario”: ¿dónde acaba un poemario? y ¿dónde empieza?
  (3) En el artículo de A. Coprovich sobre José María Álvarez, “La literatura es un museo de cera”, publicado en Babelia nº178.


ángel crespo. poética

ángel crespo. poética

Cuando el poema niega la intención que nos indujo a escribirlo, debemos felicitarnos de su inquebrantable autenticidad. Y de sabernos instrumentos del Verbo.

 

Una pregunta bien hecha suele ser más poética que cualquier afirmación. A esto llamo realismo poético.

 

Temo a las palabras que digo porque sé que me acercan a lo que no seré capaz de decir.

 

Las cosas no necesitan de nombres nuevos para entrar en el mito: lo importante es la función que se descubre en ellas, lo que el poeta es capaz de contar de ellas porque lo ve o lo supone intuitivamente.

 

Hablar de mística en los campos de Castilla, ¡qué vulgaridad!

 

Todas las palabras tienen dos sílabas más: el silencio que las precede y el silencio que las sigue. El primero ya ha sido pronunciado por los dioses, como muy saben cuantos poetas tratan de pronunciar el segundo.

 

La palabra inglesa lark suena, sin duda, a alondra; la persa bulbul suena, en lugar de a ruiseñor, a paloma buchona, diga lo quiera Rubén Darío.

 

Los grandes poetas siguen, despúes de muertos, viviendo en nosotros. ¿Qué es, entonces, la vida? ¿O somos nosotros su efímero paraíso?

 

La poesía es el ouroboros: la serpiente que se muerde la cola. O mejor, el círculo perfecto: porque no se sabe cuál es su cabeza ni dónde muerde.

 

Cuando una parte de la verdad se nos escapa, la llamamos contradicción. Pero nada de cuanto existe -ni la misma contradicción- es verdaderamente contradictorio. Dígalo el poema.

 

Lo que echa a perder todo entre nosotros es que el poeta no es considerado como un ejemplo, sino como un ejemplar.

 

La poesía consiste en ser exacto con lo inexacto sin convertirlo en exacto.

 

Bendita sea la rima porque nos obliga a imaginar. Y a veces a contradecirnos.

 

Decididamente, la poesía no es "la palabra en el tiempo", sino "la palabra en su sitio".

 

¿Cómo distinguir esos dos aletazos: el del genio y el de la locura?

 

Si queremos superar las apariencias, será inútil que nos valgamos del lenguaje que de ellas procede.

 

A un poeta no se le debe juzgar por sus opiniones, sino por sus creencias. La creencia es el hombre.

 

Escribamos poesía para embellecer nuestra ignorancia y consolar a la ajena.

 

Que nuestras limitaciones puedan aspirar a lo ilimitado, aunque no lo consigan. Así serán bellas.

 

La filosofía aborrece las contradicciones; la poesía las ama.

 

Sin contradicción, ¿qué hay sino muerte, quietud definitiva y necesaria?; con ella, ¿qué sino vida, puro devenir insospechable?

 

A condición de que la contradicción sea poética, y no incapacidad para lo bello. (1)

 

(1) Extractos "Para un arte poética" del libro La puerta entornada, Ed. La Palma 1998, colección póstuma de aforismos del gran poeta Ángel Crespo.

taller de poesía abierta

taller de poesía abierta

Pocas iniciativas me han parecido más sugerentes que el Taller de Poesía Abierta, promovido por Ory. En nuestro instituto hemos tratado humildemente de relanzar su actividad, porque consideramos que es la mejor manera de involucrarse en el arte poético, así como en el arte en general, y desplegar las capacidades creativas del alumno, aunando el conocimiento, la indagación y la acción directa.

Desde la "Maison de la Culture" de Amiens, Carlos Edmundo de Ory lanza el 15 de octubre de 1968 la proclamación de sus principios sobre lo que habría de ser el concepto de poesía en apertura: un nuevo propósito de hacer llegar la poesía y transmitir la experiencia de su realización a través de reuniones y discusiones. La poesía en la calle.

Aquella agitada Francia del 68 había sido el lugar propicio para la nueva irrupción de Ory en las ideas estéticas, con toda su virulencia, sin posibilidad de límites y con voluntad firme de liberarse, una vez más, de los cauces y circuitos que al arte son característicos (1), ese arte cada vez más identificado con los demás aspectos de la vida, inmerso en ella y dirigido también a aquel público que no le es frecuente, haciendo de él copartícipe y actuante esencial del proyecto creativo.

Así se constituyó el A. P. O. y los grupos de trabajo permanentes. Siempre un máximo de 21 miembros y, una vez superada esta cifra, automáticamente un nuevo grupo quedaba constituido. En cada sesión, la realización de un trabajo colectivo concreto y específico.

Se pretendía, entre otras cosas, fijar la función del receptor en la comunicación estética, hacer un acto de participación en el que éste resulte liberado de las posiciones aleatorias frecuentes en el ejercicio del lenguaje, convertirlo también en autor del proceso de comunicación, barriendo todo posible estatismo en sus funciones.

De aquí los fines del Taller en las vertientes de difusión y experimentación del arte, ya sugeridos en las proposiciones concretas que había realizado Ory y constituyen su teoría y manifiesto. Estas proposiciones y todas aquellas nuevas que se fueron incorporando, también tuvieron que ser aprobadas por la colectividad, rehuyendo así en lo posible de todo dirigismo.

Les Propositions, sentencias breves, aforismos o proverbios, surgieron como motivaciones estimulantes de captación autónoma, prolongación de los "Aérolithes" que se habían publicado en 1962 y programa dinámico, a la vez, del militante del A. P. O.


Ory cumplía la función de catalizador, promotor y animador constante de los talleres, impulsor de la libertad de expresión y, bajo el presupuesto siempre de la imaginación, como agente liberador de las ideas. En esto incide su clarificada cualidad de improvisador.

Y uno de esos puntos esenciales en la labor del Taller consistía en la búsqueda de nuevas palabras fuera del lenguaje convencional, experimentación sobre éstas, liberadas de su monovalencia semántica, a partir de creaciones ajenas o de miembros de grupos, colocando al lenguaje en el dominio de la poesía abierta.

Inventábamos palabras en el A. P. O. Era un método de invento que consistía en VER un objeto al azar y llamarlo no por su nombre corriente y usual, sino a partir del primer impulso abstracto de la visión. Ver es ya nombrar, mientras que "mirar" es solamente mirar lo mismo que está ahí puesto sin ’nuestra existencia’. Hacer existir las cosas dentro de uno. (2)

También formó parte de la actividad de las sesiones, el trabajo colectivo de traducción y versiones de poemas, la búsqueda personal para la formación de una antología colectiva universal plurilingüe, el trabajo de escritura individual en todo tipo de géneros, micro-conferencias e improvisaciones sobre temas establecidos; homenajes a poetas que el A. P. O. saludaba colectivamente, etc.

Nos parece también esencial la labor desarrollada en la creación en los diversos niveles del signo lingüístico, los collages-textos en plena línea del experimentalismo visual, construcciones a partir de palabras, sintagmas, versos de poetas diversos, la disposición caligramática, juegos letristas. Estos aspectos encuentran su conjugación en los trabajos realizados por Claude Engelbach y Ory, a modo de un extenso collage: Pneumogrammes. (3)


Otra de las facetas a que se dedicaron las sesiones se centraba en la aproximación a autores y escritos insuficientemente o totalmente desconocidos, así como al estudio de los lugares poéticos comunes a la poesía de diferentes poetas del mundo y de todos los tiempos; su tratamiento de los mismos temas, motivos, expresiones, una aproximación esforzada y directa del comunismo del genio. (Este trabajo es de vital importancia para la aplicación del comparatismo en literatura, la localización de las fuentes y las relaciones entre los autores y obras en el tiempo, las deudas establecidas sobre una determinada tradición.)

Pero también cumplía el taller la función de búsqueda de una expresión personal, directa y espontánea a través de diálogos sobre temas íntimos, provocaciones y preguntas encaminadas a la superación del ego en la relación poética, liberación de aquellas connotaciones que conforman el carisma del poeta y destrucción de inhibiciones. La exigencia de sinceridad, honestidad intelectual y moral, conformaban los diálogos.

Al mismo tiempo, las salidas del recinto cumplían la finalidad difusora de la poesía y las experiencias acumuladas durante las sesiones de los talleres eran así transmitidas fuera de ellos. Su carácter abierto implicó siempre atender todas las demandas recibidas desde el exterior, por medio de sesiones de grupo en diversas colectividades: escuelas, fábricas, actos en plena calle. En este sentido, los talleres se trasladaron con frecuencia a la periferia de Amiens, tomando contacto directo con la juventud, los obreros y estudiantes, manteniendo diálogos con ellos a través de encuestas y lecturas. Por poner un ejemplo, se incia una profusa actividad en las escuelas públicas centrando en los niños, y a partir de ellos, las experiencias adquiridas en las sesiones de la Casa de la Cultura. El juego es el camino para la difusión de la poesía entre los niños y su pleno sentido colectivo quedó manifiesto en algunas experiencias. Se distribuía, por ejemplo, un poema troceado en distintos grupos de estudiantes que organizaban sus lecturas en distintos tonos, velocidades, individual o simultáneamente, en superposición de voces, etc.

Durante dos años, el taller de "Poesía Abierta", animado por Ory, responsable de la Mainson de la Culture, reunió regularmente a los grupos en sesiones consagradas a estos trabajos concretos, la búsqueda de un nuevo concepto del arte y la poesía. La sala de lectura, a cargo también del poeta, fue asimismo un vivo centro de trabajo y encuentro, del mismo modo que la revista, órgano de la Casa, cumplía un papel fundamental de lo que la M. C. de Amiens había llevado a cabo.

En cualquier caso, aquella experiencia resultaba tal vez excesivamente comprometida, una vez vueltos los cauces que el 68 había desbordado, y tocaría a su fin con la sustitución del inquieto animador de la Casa de la Cultura, la cual conserva hoy, de nuevo, su carácter elitista y conservador del arte.

 


(1) Como sabemos, ésa fue una de las constantes búsquedas de Ory, primero como fundador del Postismo, luego también con su concepto de Introrrealismo, y en París con el A. P. O.

(2) Extracto de la conferencia de Carlos Edmundo de Ory: "Mi ’atelier’ de poesía de Amiens", que tuvo lugar en el Ateneo Científico, Artístico y Literario de Madrid, el 26 de marzo de 1971.

(3) Por ejemplo, Paroles dans le brouillard fue montado por ambos autores a partir de textos de Dostoyevski, Antonio Gades, Rimbaud y Alain Resnais.